‘Watchmen’: ¿Quién vigila a los vigilantes?

Poco hace falta decir para introducir a Watchmen. La legendaria novela gráfica de Alan Moore, de una grandeza y profundidad inabarcables, dio la vuelta al género superheroico como nadie jamás podría hacerlo. Su cómic, ilustrado por Dave Gibbons y publicado en 12 capítulos entre 1986 y 1987, ya había sido objeto de una adaptación cinematográfica, a cargo de Zack Snyder (el también adaptador de 300, y perpetrador de Batman Vs Superman y La Liga de la Justicia) en 2009. La película no era mala, para nada, pero permanecía demasiado pegada al cómic original, colosal y complejísimo, imposible de adaptar, de modo que no satisfizo a los fans, ni a la crítica, ni al público. Con el paso de los años, no obstante, hay que reivindicar la película, que se muestra respetuosísima con la obra de Moore.

Si a ello le añadimos el cariz cada vez más violento y visceral que están tomando los fanáticos de los cómics (aunque también de las sagas cinematográficas y las series, como bien reflejan las reacciones exageradas y desmedidas contra las últimas películas de Star Wars o con la última temporada de Juego de Tronos), resultó sumamente arriesgada la apuesta de HBO, que se atrevió a financiar una serie, para más inri, producida por Damon Lindelof (luego regresaremos a él), que volvía a adaptar la que es considerada como la mejor novela gráfica de todos los tiempos. Parecía un proyecto suicida, imposible. Pero HBO ha vuelto a hacerlo. Después de traernos el final de Juego de Tronos, de resucitar True Detective y, sobre todo, de dejarnos sin aliento con Chernobyl, parecía difícil que la plataforma pudiera sorprender de nuevo con una producción a la altura. Y, sin embargo, así ha sido.

watchmen 1

 

Porque Lindelof ha optado por no realizar una adaptación directa del cómic, que es lo que llevó al proyecto de Snyder a ese relativo fracaso, sino por elaborar una secuela ambientada más de treinta años después de los acontecimientos originales. La premisa de la serie es, aparentemente, sencilla: en un mundo marcado por las secuelas de lo relatado en la novela gráfica, los policías se han visto obligados a portar una máscara y a ocultar sus identidades después de un brutal ataque contra ellos en la llamada Noche Blanca. A partir de aquí, Lindelof juega con una trama muy enrevesada e inteligente que combina a la perfección los personajes de Watchmen y las nuevas ideas. Y, lo que es más importante, manteniendo vivo y en plena forma el espíritu que daba alas a las viñetas de Watchmen.

En el fondo de las viñetas de Dave Gibbons, latía una pregunta clara: “¿Quién vigila a los vigilantes?”. La pregunta no es ni mucho menos nueva. Fue Platón quien primero se la planteó y quien intentó darle una respuesta. El modo en que los guardianes puedan hacer su trabajo sin aprovecharse de los vigilados es hacerles creer que realmente son mejores que aquellos a quienes deben proteger. Mediante esta mentira piadosa, los vigilantes sentirán como verdaderamente suya la responsabilidad de, cual pastores, guiar y defender a su rebaño. Esa idea, de una u otra forma ha estado presente en todas las historias de superhéroes. El problema es que, en las historias clásicas, los superhéroes eran, en cierto modo, verdaderamente superiores. Pero Alan Moore coge esta pregunta y se la aplica al mundo que crea, en el que los superhéroes no son tales, sino simples hombres y mujeres con una máscara que se creen más grandes de lo que en realidad son.

watchmen rorschach

La máscara del vigilante es, prácticamente en todos los personajes de Watchmen (y hablo tanto del cómic como de la serie), una forma de taponar una herida, un parche que trata de ocultar un trauma. Pero, como señalan en cierto momento de la serie, las heridas sólo se curan si se airean. Lo único que hace la máscara es viciar aún más el trauma y la personalidad de quien la porta, enquista el sufrimiento y lo va engrandeciendo. Y, si ese enmascarado es quien se supone que debe proteger, todo el mundo sufre. El mensaje de Watchmen contra las máscaras y los superhéroes no puede ser más claro: son peligrosos, y en un mundo así nadie estará a salvo.

Pero existe un aspecto en el que difiere la serie de la novela gráfica. Mientras que en la novela de Alan Moore sobrevuela una perspectiva anarquista y atea, Damon Lindelof es un ser profundamente espiritual. Ya lo había demostrado en Perdidos (serie nunca lo suficientemente valorada, con un poso magnífico que no hace más que crecer con el paso de los años) y, sobre todo, con The Leftovers, una obra maestra, también de HBO, que tenía en común con Watchmen mucho más de lo que podría parecer a simple vista. Sí, The Leftovers desarrollaba las secuelas (psicológicas sobre todo) del Rapto bíblico, de que la mitad de la población hubiera sido arrebatada repentinamente de la faz de la tierra. La serie trataba del dolor y la pérdida, de la búsqueda desesperada de un sentido y de la necesidad de la fe cuando la vida entera se desmorona. Es todo esto lo que emparenta las dos producciones, además de la calidad de sus actores y de la maestría con la que están construidas sus personajes. En Watchmen (la serie) queda reflejada la importancia de tener fe en algo, en disponer siempre de ese clavo ardiendo para no desesperar y perderse para siempre, a diferencia del cómic, que se limitaba a poner en evidencia el absurdo de todo.

watchmen sister night

En general, podemos decir que Watchmen es una de las series del año, una maravilla de HBO que pone un broche dorado a un año brillante. Unos actores en estado de gracia (imposible no hacer mención a este respecto al trabajo magistral de Jeremy Irons, que encarna al mejor personaje de la serie), una historia que atrapa y una puesta en escena deslumbrante (el diseño de los personajes, como la protagonista, Sister Night, es simplemente genial), repleta de guiños y homenajes al cómic de Moore, desde el omnipresente kiosco de prensa hasta el implacable sentido del paso del tiempo (no en vano, el título es un juego de palabras entre “watchmen”, vigilantes, y “watch men”, algo así como los hombres del reloj). Si han leído el cómic (no hace falta decirlo, infinitamente mejor que la película), no tarden en ver la serie. Y, si no, no sé a qué esperan para leerlo.

Miguel Serrano (@Migserrod92)

 

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watchmen smiley

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