NOCHE DE BRUJAS (II): Brujas sobre el papel

Un año más, la Noche de Brujas ha llegado. Esta noche, tras la acogida por parte de la cultura occidental de la tradición anglosajona de la celebración de Halloween, también en nuestro país las calles se llenan de ciudadanos disfrazados de personajes de lo más variopinto, relacionados o no con el mundo del terror. Aunque, por supuesto, lo más corriente es que las caracterizaciones sí que se correspondan con figuras extraídas del imaginario colectivo del horror: vampiros, zombis, fantasmas, demonios o payasos asesinos son algunas de las selecciones más comunes. Pero, claro está, tampoco pueden faltar las brujas. Esos terroríficos y perversos seres de fantasía que durante generaciones y generaciones han condicionado, y de muy malas maneras, el sueño de los niños. A lo largo de los siglos, millones de padres y de abuelos han aprovechado las pavorosas imágenes y representaciones de las brujas para asentar un aceptable comportamiento en los retoños a su cargo.

Son numerosos, y de muy diversa procedencia, tanto temporal como geográfica, los relatos a través de los cuales estos espeluznantes personajes han ido configurando su ya tradicional apariencia. Desde Super Umbram queremos sumarnos a la celebración de esta Noche de Brujas con la presentación de algunas de las historias que han ayudado a la confección de tan espantosos seres de leyenda.

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Esta bruja no necesita presentación, ¿verdad?

Quizá los más destacados sean precisamente algunos de los más relativamente alejados de nuestro tiempo. Hablamos de los recopilados por Jacob y Wilhelm Grimm, mucho más conocidos como los hermanos Grimm, aquella pareja de sabios, intelectuales e investigadores culturales alemanes que coleccionaron y publicaron, ya en el siglo XIX, algunos de los cuentos infantiles, transmitidos de generación en generación durante siglos de tradición oral, más famosos del mundo: La Cenicienta, Rumpelstiltskin, El príncipe rana, Blancanieves o Hansel y Gretel.

Algunos de los cuentos reunidos por la pareja de hermanos alemanes tienen en común, por supuesto, la existencia de un antagonista en la forma que nos interesa. ¿Quién no ha escuchado, o leído, la historia de los hermanos Hansel y Gretel, quienes, tras haber sido abandonados en el bosque por sus padres en época de hambre, caen, presa de ardides insidiosamente retorcidos y relacionados con una casita hecha por completo de dulces y caramelos, en manos de una malvada y antropófaga bruja? ¿Y la de Blancanieves? Aquella hermosísima princesa cuya madrastra, bruja, cómo no, celosa y envidiosa de la grandísima belleza de su hijastra, ordena su muerte a un temible leñador quien, apiadado de la pobre niña, le perdona la vida y la abandona en el bosque, concediéndole la oportunidad de escapar. Allí, el lector recordará, conoce a los siete enanitos, con quienes convive cierto tiempo antes de que la malvada madrastra vuelva a saber de su paradero. Y, sirviéndose de una nueva y sucia estratagema, manzana envenenada mediante, la bruja consigue su propósito. Sin embargo, el príncipe azul trastoca sus planes mediante el tradicional beso de amor.

Como vemos, son diversos los cuentos tradicionales de procedencia europea que, recopilados por los Grimm, tratan el tema de la bruja. La bella durmiente del bosque o Rapunzel son sólo dos ejemplos más de la relativa obsesión con que los centroeuropeos observaban la figura de la bruja, convirtiéndola en el centro de la amenaza de sus muchos cuentos, tal y como nos demostraron la famosa pareja de hermanos.

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Ésta tampoco, ¿a que no?

También de origen remoto en el tiempo es la siguiente historia en la lista en que, si bien no como personaje antagonista, sí presenta cierta importancia la figura de la bruja. Hablamos de Macbeth, la magistral tragedia de Shakespeare, en la que tres brujas (las tres “Hermanas Fatídicas”) inauguran el Acto I mediante un hechizo sobre el personaje protagonista, el príncipe Macbeth, a quien posteriormente auguran una serie de profecías.

A medio camino entre la novela y el cuento de hadas se encuentra Stardust, de Neil Gaiman. De origen contemporáneo en esta ocasión, la hermosa historia concebida por el ingenio de Gaiman sigue las aventuras del joven e intrépido Tristan en su búsqueda de una estrella caída con la que pretende demostrar su amor a la bella Victoria Forester. En el relato, la estrella resulta tener forma antropomórfica, la de una bonita joven de nombre Yvaine, detrás de quien también van un grupo de brujas con intenciones mucho menos nobles que las del valeroso Tristan.

En forma de novela, si bien con tintes de cuento, al respecto de las maléficas brujas en la literatura podemos mencionar la imperecedera El maravilloso mago de Oz, de Lyman Frank Baum, célebre en todo el mundo en buena medida gracias a la inmemorial película protagonizada por Judy Garland. En esta novela, la protagonista, Dorothy Gale, viaja al fantástico mundo de Oz como consecuencia de un tornado que se lleva consigo su casa en Kansas, queriendo la casualidad que el edificio caiga sobre la Bruja Mala del Este, acabando con su vida. No obstante, en el país de Oz todavía queda con vida la Malvada Bruja del Oeste, cuyo propósito en la historia pasa por dar muerte a Dorothy y a sus nuevos amigos como represalia y venganza por la muerte de su hermana.

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La siempre deslumbrante Anjelica Huston en La maldición de las brujas (Nicolas Roeg, 1990), adaptación de la novela de Roald Dahl, Las brujas

Sin abandonar el territorio de la novela, no podemos continuar con el presente especial y pasar por alto una brevísima historia para público infantil, escrita por uno de los más grandes autores de habla inglesa: Roald Dahl. El escritor galés de origen noruego cuenta entre su prolífica obra con la estupenda aunque cruda Las brujas, en las que el  narrador comienza describiendo un género muy particular de estos malévolos seres, que, como si de una especie diferente a la humana se trataran, comparten una serie de características físicas de lo más insólito. Al parecer, el único propósito de las brujas concebidas por Roald Dahl es acabar con la existencia de todos los niños del mundo. Así, en Las brujas, el maestro noruego, siguiendo su singular forma de narrar para los más pequeños, relata en primera persona el terrorífico encuentro con estos terroríficos personajes que sufrió en su infancia.

Ya para público adulto, una novela que tampoco podemos dejar pasar en este especial homenaje a la Noche de Brujas pertenece a un autor norteamericano del siglo XX, doblemente galardonado con el Premio Pulitzer y fallecido en 2009, John Updike. Su novela Las brujas de Eastwick  presenta una cualidad que la diferencia de la práctica totalidad de las historias arriba mencionadas: sus brujas son las protagonistas. En Las brujas de Eastwick, Updike describe la vida cotidiana del aquelarre compuesto por Alexandra Medford, Jane Spofford y Sukie Rougemont, tres mujeres divorciadas, sumidas en el tedio que desprende una pequeña ciudad como la ficticia Eastwick, en Rhode Island, que guardan en común el haber desarrollado capacidades mágicas, el saber utilizarlas y el participar del adulterio con buena parte de los maridos insatisfechos del pueblo. Una rutina que varía para siempre con la llegada de un misterioso y repulsivo personaje, Darryl Van Horne, que parece despertar cierto atractivo magnético sobre las tres brujas del aquelarre.

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El aquelarre de Eastwick en acción. Fotograma de Las brujas de Eastwick (George Miller, 1987)

Por último, para completar este listado sobre literatura de brujas, abandonaremos el género literario de la novela para regresar al del cuento. En la historia seleccionada para concluir este especial Noche de Brujas, Abuela, el pequeño George se verá en la desagradable situación de tener que cuidar de su vieja abuela durante la ausencia de su madre, que ha tenido que acompañar a su hermano pequeño al hospital, pues se ha roto un hueso. A lo largo del relato, descubriremos, a la par que el pobre George, que esa anciana postrada en la cama tiene mucho que ocultar… y que temer.

¡Ah! Una pequeña sorpresa: el autor de este escalofriante relato no es otro que… Stephen King.

¡Feliz Noche de Brujas a todos!

Gerardo Serrano

 

P.S. A modo de celebración, por ser Noche de Brujas, por aquí os dejo un regalito. Se trata de una breve adaptación del desasosegante relato de King, emitido por The Twilight Zone en 1985. Un abrazo a todos.

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