ESPECIAL NOCHE DE BRUJAS (I): Brujas en pantalla

Noche de Halloween, la noche más terrorífica del año. Si no os gusta disfrazaros y salir por la noche de fiesta, desde Super Umbram os ofrecemos una serie de recomendaciones cinematográficas para que paséis una noche de brujas como Dios manda, pegados a la tele y pasando un buen (o mal) rato. Porque tenemos para todos los gustos, edades y públicos.

Para empezar, si tenéis niños no podemos dejar de recomendaros las películas clásicas de Disney, que a menudo han contado con unas brujas escalofriantes y verdaderamente terroríficas. Cómo no, la malvada madrastra de Blancanieves y los siete enanitos, una vez convertida en vieja siniestra y decrépita, se convirtió en el estereotipo de bruja de cuento. Más maligna aún, como su propio nombre indica, es Maléfica, de La Bella Durmiente, que tan malas intenciones tiene contra la pobre Aurora (y que Disney ha intentado actualizar con, hasta el momento, dos nuevas películas protagonizadas por Angelina Jolie). También mala, aunque mucho más divertida, es Madame Mim, el personaje antagonista de Merlín el Encantador. Por el lado bueno (porque también hay brujas buenas, por supuesto), encontramos a la siempre encantadora Angela Lansbury en La bruja novata y a Mary Poppins.

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Sin movernos del cine infantil (aunque disfrutable por toda la familia), tenemos también La maldición de las brujas, adaptación de la novela de Roald Dahl, con una terrorífica Angelica Huston y una historia de aventuras algo desagradable. O, también basada en una historia de Roald Dahl, Matilda, un clásico infantil muy disfrutable. Una película divertidísima y nunca lo suficientemente valorada es Stardust, que adapta una novela de Neil Gaiman, que cuenta, además de con Robert De Niro como un excéntrico pirata, con unas brujas muy malvadas lideradas por la genial Michelle Pfeiffer. Y, volviendo a los clásicos, no podemos olvidarnos de El Mago de Oz, con la legendaria Bruja Mala del Oeste.

Si tampoco os apetece pasar demasiado miedo, y preferís un toque más ligero y alegre, os recomendamos que os quedéis con algunas de las comedias protagonizadas por brujas. En este sentido, tenemos las clasiquísimas Me casé con una bruja, cinta de 1942 en la que una bruja quemada en el siglo XVII regresa a la vida en pleno siglo XX para hacer la vida imposible al descendente del responsable de su condena. También en esta dirección encontramos, unos años después, Me enamoré de una bruja, más luminosa y divertida, en la que Kim Novak, una bruja de una peculiar familia de hechiceros (destacando un genial Jack Lemmon), se enamora del personaje representado por el mismísimo James Stewart. En estas películas (sobre todo en la última) encontramos la semilla de la clásica serie de televisión de los sesenta Embrujada, que será adaptada al cine más o menos recientemente en una muy olvidable versión protagonizada por Nicole Kidman. Mucho más reivindicativamente feminista (muy propio de un género como el de brujas) y oscura es Las brujas de Eastwick, con un humor negro muy ácido y un reparto de escándalo (Cher, Susan Sarandon y Michelle Pfeiffer, que repite en este artículo, dan vida a tres brujas muy descaradas, y Jack Nicholson, genialmente extraño como siempre, encarnando a un diabólico personaje).

Centrándonos en la vertiente más terrorífica del cine de brujas, tenemos que centrarnos en el cine de los setenta y ochenta producido en Europa, más concretamente en el giallo italiano. Así, tenemos La máscara del diablo, de Mario Bava, una historia en la que encontramos, de nuevo, a brujas que regresan en el tiempo siglos después de ser condenadas para vengarse, junto a terribles torturas de la Inquisición (rusa), sangre y muerte. Pero hay que destacar aquí la trilogía del maestro del giallo, Dario Argento, que comenzó con Suspiria y que continuó con Infierno y Rojo oscuro, una historia centrada en tres brujas conocidas como las Tres Madres. La primera es considerada como uno de los grandes clásicos del cine de terror, aunque precisamente es en la que la figura de las brujas está menos presente. Sin embargo, Suspiria fue objeto de un remake dirigido por Luca Guadagnino hace un par de años, que, si bien mantiene el espíritu de la original, cuenta con un peso mayor de las brujas en la trama y en el metraje.

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Kim Novak en Me enamoré de una bruja (Richard Quine, 1958)

Si sois más de series que de cine, también tenemos algunas recomendaciones para vosotros. En Netflix encontramos dos series que, si sois fans de las brujas y el terror, os encantarán. En primer lugar, Las escalofriantes aventuras de Sabrina, una actualización de la sitcom de los noventa, basada en la serie de comics del mismo nombre, en la que se nos cuenta la historia de Sabrina Spellman, una bruja adolescente que intenta cuadrar las dos dimensiones de su vida: su pertenencia al aquelarre y los problemas derivados de su edad. No esperéis, si no la habéis visto, esa ligera y tontorrona comedia romántica de Cosas de brujas, sino una historia mucho más oscura, más apegada a la tradición del aquelarre clásico, con tétricos rituales y un lenguaje directamente satánico. También en Netflix, de este mismo año, está la serie francesa Marianne, una de las series del año, y de lo mejor que ha dado la plataforma al terror, junto a la perfecta La maldición de Hill House.

Pero, como tenemos que ir terminando, vamos a destacar tres excelsas películas de brujas que os harán pasar una noche muy entretenida. Para empezar con las que son, en la humilde opinión de quien esto escribe, las tres mejores películas de brujas, tenemos La maldición de las brujas, película de Disney para todos los públicos de los noventa en la que las hermanas Sanderson, tres malvadas y muy divertidas brujas que, también, regresan a la vida después de ser condenadas siglos atrás, y que pondrán en serios apuros a unos jóvenes que cometerán el terrible error de despertarlas.

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Anya Taylor-Joy en La Bruja (Roger Eggers, 2015)

En segundo lugar, Las brujas de Zugarramurdi, delirante y bizarra comedia de Álex de la Iglesia, una película coral que supone la mejor película patria del género. Una comedia negra con un fortísimo componente de sátira social, con un reparto de lujo (esa inmensa Terele Pávez, que daba siempre lo mejor de sí cuando trabajaba con Álex de la Iglesia). Una película frenética, que impresiona, como siempre con su director, por lo castizo de su humor y su puesta en escena y por lo descacharrante de su humor, razones que han convertido al director de El día de la bestia en uno de los preferidos de esta web.

Por último, ocupando el primer puesto en esta lista, encontramos La Bruja, de Roger Eggers, la película más terrorífica y desasosegante de los últimos años. Eggers, en la que fue su ópera prima (este año estrena El faro, una película que desde Super Umbram esperamos con avidez), nos sitúa en la Nueva Inglaterra puritana del siglo XVII, con una familia granjera que intenta sobrevivir después de abandonar su comunidad. Allí, junto un bosque, empezarán a experimentar oscuros sucesos relacionados con la presencia cercana de una bruja. La película consigue crear una atmósfera agobiante y realmente aterradora, con una joven Anya Taylor-Joy en el papel principal, llena de satanismo, brujería, maldiciones, muerte y violencia. Una joya increíble e impresionante que nadie debe perderse.

Miguel Serrano (@Migserrod92)

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