Especial Familia Manson (V): Helter Skelter

En noviembre de 1968, los Beatles lanzaron su legendario The White Album, un disco doble que barrió en todo el mundo con canciones como “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, “Back in the U.S.S.R.” o “While my guitar gently weeps”. Charles Manson, que, como hemos visto en anteriores artículos, era un gran aficionado a la música, conoció en prisión la obra del cuarteto de Liverpool y desarrolló enseguida un fanatismo por la banda, escuchando una y mil veces sus discos. Su mente delirante y desquiciada entendió que los Fab Four se dirigían a él con sus canciones. De alguna manera, se hizo a la idea de que John, Paul, George y Ringo eran los cuatro jinetes del Apocalipsis, que además eran profetas y que las letras de sus temas eran mensajes cifrados, que revelaban al Elegido (quien, por supuesto, era Charles Manson) qué camino tomar y qué debía hacer.

Por eso, al salir el álbum blanco, Manson, que ya estaba establecido con la Familia en el rancho Spahn, quiso hacerse rápidamente con una copia del disco y organizó sesiones grupales para analizarlo. Quedó fascinado con lo que él entendía de canciones como “Blackbird”, “Piggies”, “Revolution 9” y, sobre todo, “Helter Skelter”. Al analizar estas últimas canciones, tuvo claro que los Beatles se dirigían a él (¡si hasta había una canción llamada “Sexy Sadie”, como había bautizado él a Susan Atkins!) decidió que había llegado el momento de desatar el caos, que el Armagedón tenía que ser desencadenado. ¿Por qué? Porque los Beatles, junto con la Biblia, habían ido dejando pequeñas piezas de un puzle que, poco a poco, iba encajando en su cabeza enferma y degenerada.

La canción “Revolution 9” hacía referencia, para Manson, al capítulo 9 del Apocalipsis (en inglés, “Revelations”), que es uno de los más aterradores porque hace referencia a cuando se desata el mal en el mundo, con la llegada de los cuatro ángeles y las plagas que acaban con la tercera parte de la humanidad. Lo que Manson entendió con la canción “Revolution 9” es que los Beatles, que eran los cuatro ángeles del capítulo, se dirigían a su rey (que también aparece en el Apocalipsis) para darle a entender que su momento había llegado, que debía comenzar la revolución que liberara el Helter Skelter.

Clacton_Pier_helter-skelter

“Helter Skelter” es un término extraño en inglés. Se utiliza para designar un tipo de tobogán en espiral típico de los parques de atracciones británicos, pero también para hablar de caos o confusión. Es el título de una de las canciones del álbum blanco de los Beatles y ni por asomo tiene ningún sentido al pensar en los crímenes de la Familia Manson. Pero, claro, ninguna mente sana y normal puede entender los niveles de absurdo a los que estaban acostumbrados los cerebros débiles y atrofiados de esos hippies adolescentes y el dueño de sus mentes.

Para él, el Helter Skelter era lo que el Armagedón es en la tradición judeocristiana o el Ragnarok en la mitología nórdica: la guerra de todas las guerras, el final de la Historia. Sólo que aquí entran también en juego sus ideas hitlerianas, pseudo-orientales y xenófobas. Para él, el Helter Skelter era una guerra racial entre blancos y negros, en la que ganarían los negros para igualar su karma maltratado. Pero, siguiendo sus pensamientos racistas, los negros no serían capaces de dirigir el nuevo mundo, porque no estarían preparados para gobernar, así que tendrían que buscar a los pocos blancos supervivientes para que ellos lo hicieran.

Y, sorpresa, ese grupo de blancos supervivientes que acabaría tomando las riendas sería la Familia. Es decir, Charles Manson sería el único líder mundial. Porque, cuando estallara el Helter Skelter, Manson se llevaría a sus adeptos al desierto del Valle de la Muerte, donde creía que se encontraba el “pozo del abismo” del que también habla el capítulo noveno del último libro de la Biblia, en el que Manson y su Familia se esconderían durante la guerra. Por eso vivían cerca del Valle de la Muerte (poético y significativo nombre en el caso que nos ocupa), y para buscar el pozo había enviado varias veces expediciones de algunos miembros de la Familia a excavar por el desierto.

USA - Nevada - Death Valley
El Valle de la Muerte, California

Y, también para prepararse para la guerra, Charles Manson había pasado los meses previos a los asesinatos de los casos Tate y Labianca realizando aproximaciones a algunas bandas de moteros, especialmente a los llamados “Straight Satans”. Estos grupos, por lo general violentos y racistas, iban a constituir, en sus extraños planes, el grueso de sus tropas defensivas. Y también para ello había ido reuniendo poco a poco un arsenal considerable, con armas de fuego de varios tipos y un buen montón de cuchillos. Pero el intento de que los moteros se unieran a él fue infructuoso, por decirlo de una manera suave. Sólo algún miembro de la banda se quedó en el rancho durante un tiempo, y lo hizo únicamente porque allí tenía acceso fácil a mujeres dispuestas a mantener relaciones sexuales con él. Es el caso de Danny DeCarlo, que finalmente testificaría en la investigación y aportaría algunos detalles importantes para incriminar a Manson dentro de los crímenes de la Familia.

Para saber cómo desatar el Helter Skelter, Manson acudió a otras dos canciones del álbum blanco de los Beatles: “Piggies” y “Blackbird”. La primera de ellas fue reveladora para elegir las víctimas. Esta canción de George Harrison, una curiosa melodía con toques renacentistas que nada tiene que ver con violencia y muerte, significaba para Manson que, para que la guerra estallara, tenía que matar a algunos “cerdos”, como llamaba él a los miembros del establishment y a la policía. Por eso, envió a sus crueles y diabólicos esbirros a casas elegidas por él mismo (aunque fue al azar, él ya conocía la casa de Sharon Tate, ya que anteriormente había sido la de Terry Melcher, un productor musical, hijo de Doris Day, que había rechazado a Charles Manson),  y en las paredes de las de Tate y Labianca (incluso, también en la de Gary Hinman, que fue la primera víctima conocida de la Familia, asesinado por Robert Beausoleil) encontraron pintadas las palabras PIG (en la casa de Cielo Drive) y DEATH TO PIGS (en la de Waverly Drive).

manson y decarlo, detenidos
Charles Manson y Danny Decarlo son detenidos durante la redada de Rancho Spahn en 1969

Por otro lado, “Blackbird” era, para Charles Manson, el otro gran pilar previo al Helter Skelter. La canción, una de las más bellas compuestas por Paul McCartney (lo cual es mucho decir, ya que McCartney es de largo el mejor compositor del grupo), hace referencia a un mirlo con las alas rotas que no puede volar, y le anima a volver a aprender y alzar el vuelo, con el trasfondo simbólico de las tensiones raciales de 1968. Así, Manson “supo” que tenía que culpar a los negros de los crímenes que cometiera la Familia, para que, en respuesta a tanta violencia, los blancos respondieran con más violencia y comenzara la guerra. Así, en la casa de los Labianca, se pintó también con la sangre de las víctimas la palabra RISE (“levantad”, una palabra que aparece en otra de sus formas inglesas, “arise”, en “Blackbird”).

Por supuesto, los Beatles son sólo una parte tangencial de esta historia, porque Manson habría encontrado otra excusa para dar rienda suelta a su perversidad y su degradación moral. De hecho, Paul McCartney estuvo años sin poder tocar “Helter Skelter” por la repugnancia que le llegó a causar que le vincularan con una piltrafa humana como Manson. Con esas canciones, Manson tenía ya todo lo que necesitaba para conformar sus planes, y, la noche del 8 al 9 de agosto de 1969, envió a sus secuaces con la idea de entrar en las casas objetivo y matar a todos los que se encontraran allí “de la forma más horripilante posible”, y escribir con sangre para que pareciera “cosa de brujas” (son palabras textuales). Además, encargó que, cuando acabaran los asesinatos de la noche del 9 al 10, se deshicieran de la cartera de Rosemary Labianca en algún lugar de los barrios habitados por negros, para que, al encontrarla, se creyera que lo habían hecho ellos. Pero Linda Kasabian, que fue la encargada de esto último (y que, como ya hemos visto, es la mayor responsable de la condena a muerte de los asesinos al testificar contra ellos), la escondió demasiado bien en la cisterna de una estación de servicio y tardó muchos meses en aparecer.

La guerra nunca estalló, sea porque la sociedad no era tal y como la imaginaba Manson, sea porque sus mensajes eran demasiado absurdos, o por mil razones. Manson fracasó estrepitosamente en su intento de causar el Helter Skelter, evidentemente, porque un plan tan estúpido, aunque macabro, no podía tener ningún éxito. Manson y sus malvados esbirros fueron encarcelados y condenados a muerte, aunque la abolición de la pena en California durante un breve periodo de tiempo les salvó, al serles conmutada la pena por cadena perpetua.

Charles Manson murió en prisión el 19 de noviembre de 2017 a los 83 años. Susan Atkins también falleció entre rejas en 2009. Los demás, excepto Steve Grogan (“Clem”) siguen cumpliendo su condena, habiéndoseles negado la condicional todas y cada una de las veces que la han pedido. A Grogan, que como vimos anteriormente se rehabilitó por completo, se la concedieron en 1984. Todos los condenados renegaron de Manson y se convirtieron al cristianismo, mostrando verdadero remordimiento por lo que hicieron. En cuanto a los demás miembros de la Familia (exceptuando a Kasabian, que consiguió la libertad al declarar en el juicio y reconstruyó su vida), algunos cambiaron y se arrepintieron de haber seguido a Manson, pero otras, como es el caso de Lynette Fromme (“Gypsy”) se mantienen en su estúpida maldad y siguen considerando a Manson como un mesías.

Culpar a la contracultura, a la sociedad o a las familias de estos asesinos sería un grave error. Son un producto de lo anterior, en cierto sentido, pero todos y cada uno de los seres humanos que vivieron en aquellos años lo fueron, y sólo esos pocos desequilibrados actuaron de esa manera. Manson, y por extensión la Familia, fue el reflejo oscuro del movimiento hippie, del que se aprovechó (de hecho, Manson odiaba a los hippies por su pacifismo) y de todo lo que de malo hay en el ser humano. Sólo desde la maldad más absoluta pueden entenderse los asesinatos que Charles Manson planeó. Por eso resulta tan grotesco encontrar, aún hoy, supuestos intelectuales contraculturales (curioso oxímoron) que defienden a Manson como icono. No sólo eso, sino que hay mucha gente aún que encuentra inspiradora la figura de Charles Manson: grupos de música que se dedican a versionar sus canciones, camisetas y posters con su cara… Una peligrosa tendencia que pone en evidencia nuestra debilidad como sociedad. Charles Manson está muerto, pero su sombra aún está sobre nosotros.

Miguel Serrano (@Migserrod92)

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