Especial Charles Manson (IV): El gurú del Mal

“La calurosa noche de verano del 8 de agosto de 1969, Charles Manson, el gurú mefistofélico que violó y envileció las mentes de todos aquellos que se entregaron en cuerpo y alma a él, envió desde las llamas del infierno del rancho Spahn a tres robots despiadados y sanguinarios”. Son las palabras de Vincent Bugliosi, el fiscal encargado del caso, al final de la recapitulación del juicio. Charles Manson reunió un grupo de hippies desaliñados y perdidos y creó una auténtica Familia criminal. Minó sus personalidades a base de drogas y manipulación hasta convertirlos en zombis (de hecho, él más de una vez se refirió a ellos así) que existieran solamente por y para él, cuya única intención fuera servir la voluntad de su amo. Pero, ¿quién era realmente Charles Manson? ¿Qué clase de mente maligna y degenerada podría organizar esa atroz matanza?

Manson, conducido por las autoridades

Todos conocemos bien el rostro de Charles Manson. O, al menos, una de sus caras. Y, si no, una rápida búsqueda en Google sirve para darse cuenta de que Charles Manson fue la encarnación del mal. Cambió de aspecto innumerables veces a lo largo de su vida, pero en todas sus fotos podemos ver en sus ojos la oscuridad absoluta. Su gesto desquiciado (dependiendo de la foto, en mayor o menor medida), la cruz que se grabó en la frente al comenzar el juicio, y que después derivó en esvástica… Y todas las sospechas que se pudieran tener al ver las fotos se confirman en los múltiples vídeos de entrevistas publicados en Youtube: Manson estaba loco, sin duda, pero su locura no era de este mundo. Verle moverse y hablar sin saber quién es sería ya realmente perturbador, pero conociendo qué hizo y quién es resulta terrorífico.

Tenía un amplio dominio de su cara y de su voz, y sabía explotar al máximo su retórica y mantener la atención del público. Empezaba a hablar con un tono muy bajo, para obligar a quien le escuchara a acercarse mucho y a aguzar la atención, para después, de golpe, subir la intensidad y empezar su show. En unos minutos podía mostrar diferentes facetas: mesías, maestro, profeta, víctima, asesino, ángel, demonio… Casi todas ellas reales, pero intercambiables. Manson era el gurú de las mil caras, un puro caleidoscopio de maldad y locura. Verle era hipnótico y repulsivo al mismo tiempo.

Nacido en Cincinatti el 12 de noviembre de 1934, la madre de Manson (nacido Charles Milles Maddox) fue una joven soltera de 16 años alcohólica. Estuvo brevemente casada con William Manson, un obrero de quien tomó su apellido. Nunca conoció a su padre. En realidad, nunca sabremos con total seguridad cómo fue la infancia de Charles Manson, ya que la mayoría de las historias sobre la misma son puras leyendas, cuando no mentiras descaradas. Lo que sí sabemos es que su madre no le quiso, y que fue encarcelada junto a su hermano en 1939, por lo que fue a vivir con sus tíos. Cuando su madre fue liberada, quiso llevar a Manson al orfanato, pero, por no haber plazas, fue enviado a una escuela de Indiana para niños sin hogar. Se fugó y volvió con su madre, pero ella lo rechazó. Comenzó así una larguísima carrera delictiva, con robos a mano armada, robos de vehículos, falsificación de cheques, robos en buzones federales, proxenetismo…

Manson1968En total, en 1969 había pasado 18 de sus 35 años en prisión, con múltiples intentos de fuga y violaciones de la condicional. Pero no dejaba de ser un delincuente de poca monta. Un tipejo mediocre de 1,57 de altura y no demasiado atractivo físico que, además, no estaba especialmente dotado para nada. En la cárcel aprendió a tocar la guitarra (más bien, a aporrearla) y, obsesionado con la música, quiso componer y desarrollar una carrera musical. Pero allá donde fuera solo encontraba el rechazo. Muchos productores le escucharon y decidieron que no valía la pena, que Manson no tenía talento. ¿Cómo, entonces, un tipejo más bien patético, un inadaptado social, consiguió reunir a la Familia y pasó a convertirse en el mayor asesino del país?

Queda en el misterio, pero hay algunos detalles que fueron relevantes. Mientras estuvo en la cárcel, Manson, que era por naturaleza pequeño y de complexión débil, tuvo que aprender a pulir sus cualidades diferenciales. No podía competir en fuerza con los demás presos, así que tuvo que potenciar su inteligencia, que no era poca, para aprender a moverse y manejar a los demás. Tenía una habilidad especial para calar a las personas y detectar sus debilidades y sus necesidades, y a partir de ahí sacaba una u otra de sus caras. Y por eso mismo los miembros de la Familia llegaban a creer que Manson tenía poderes mágicos, que podía leerles la mente. Eso, junto a sus viajes de ácido, en los que Manson consumía una dosis mucho menor para mantener siempre el control de la situación, y su mensaje cuasi mesiánico, los llevaba a creer que estaban ante Dios o Jesucristo reencarnado. Y, al mismo tiempo, ante el mismo Satán. Pura incoherencia.

Por eso buscaba para la Familia a hombres y mujeres jóvenes e inadaptados, débiles y necesitados de aceptación. No eran gente normal y corriente, porque alguien normal no habría seguido ciegamente a un perturbado como Manson. Porque Manson era elegido por sus seguidores, sí, pero lo más importante es que él era quien realmente los elegía. Si alguien no era lo suficientemente débil, Manson no quería que estuviera con los suyos, porque podría minar su autoridad y hacer dudar a los miembros de la Familia de si Manson era realmente el Dios que quería hacer creer.

Otra de las caras de MansonY, además, para elaborar su mensaje hay varias influencias claras, todas ellas aprendidas durante sus estancias en prisión. En primer lugar, la Cienciología. Durante años, Manson estudió las enseñanzas de esta secta creada por L. Ronald Hubbard, llegando a alcanzar el mayor rango posible dentro de esta estafa monumental. Por otro lado, aunque no demasiado alejado de la Cienciología, el satanismo, una nueva y extraña doctrina absolutamente delirante distinta del satanismo atávico de las misas negras, pero igual de aberrante. Odio a la autoridad, a los ricos y al establishment. Mezclado con una adoración hacia Hitler y el nazismo, con el consecuente racismo extremo. Además, una misoginia que le hacía ver a las mujeres como seres débiles y despreciables que servían solo para el sexo (y para obedecer sus órdenes y llevar a cabo sus asesinatos). También, un cierto poso de filosofías orientales. Y un toque, pequeño pero fundamental, de canciones de los Beatles, como veremos en otro artículo.

Todo ello conforma un extraño mejunje difícilmente digerible para una mente normal, pero que pareció encajar a la perfección en las decenas de miembros de la Familia. Jamás se les habría ocurrido dudar de la palabra de su líder, y se tragaron toda la basura y las mentiras que salían de la boca de su oscuro amo y señor, y que los llevaron a cometer los actos más terribles y atroces imaginables con una sola intención: desatar el Helter Skelter.

Miguel Serrano (@Migserrod92)

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