Sobre Solomon Kane y las historias imperecederas

Robert E. Howard fue uno de los autores más prolíficos de su tiempo. Y el hecho de que solo viviera 30 años (entre 1906 y 1936) no es óbice para no poseer una considerable lista de obras que han pasado a la posteridad. Sin duda, Howard es el padre del género literario conocido como Espada y brujería, pero también cultivó otros géneros, como las novelas del oeste americano, las de terror o la novela histórica. Y es precisamente en el crisol entre espada y brujería e historia (e incluso podríamos añadir los géneros de aventuras y de piratas) en el que se enmarca uno de los personajes más curiosos y atractivos, con diferencia, de Howard.

Solomon Kane es un puritano inglés cuyo objetivo vital radica en su lucha incansable contra las fuerzas de las tinieblas y en la defensa de los desamparados, objetivo que intentará alcanzar ayudado de su fiel armamento: un mosquete, una pistola, un estoque (espada) y una daga. Su descripción física en las primeras líneas de cada relato son muy escuetas y, a la vez, sumamente esclarecedoras: un hombre alto, fuerte aunque enjuto, embozado en ropajes negros y desgarrados, y cuya mirada hiela la sangre. Es una verdadera lástima que este personaje se viera totalmente eclipsado en la obra general de Howard (al igual que ocurrió con Kull de Atlantis), por Conan de Cimmeria, más conocido por su denominación cinematográfica: Conan el Bárbaro.

solomon kane valdemar gotica

Pues bien Las extrañas aventuras de Solomon Kane, obra publicada en 2003 por la editorial Valdemar en su colección Gótica, y reeditada y recolocada en la colección El Club Diógenes de la misma editorial en 2009, es la obra que recopila todas sus aventuras. En ellas no encontramos otro parecido con la película Solomon Kane (2009), dirigida por Michael J. Bassett, que el nombre del protagonista, aunque cabe señalar que la inmersión en el papel de Kane hecha por el Marco Antonio de la aclamada serie Rome (HBO), James Purefoy, es bastante buena.

 

Y entrando ya en materia, cabe empezar señalando que en las extrañas aventuras encontraremos relatos que, ciertamente, no contienen elevadas dosis de originalidad: Solomon Kane es el bueno (aunque utilice métodos un tanto cuestionables), y siempre vence; los desamparados también son buenos, y los monstruos siempre son malos y son derrotados. Respecto a esto, decir que el autor no pretende otra cosa: su fin último es entretener, ofreciendo a un público determinado lo que busca. Aun así en algunos relatos se pueden observar claros cambios en la estructura monolítica de “los malos infligen un mal a alguien, aparece Solomon Kane, destruye a los malos y restituye a los buenos”. En varios relatos el monstruo/fantasma puede no ser tan “malo”, y realiza la tarea que se presupone a Kane llevando a cabo una venganza contra el personaje malvado del relato. En otras ocasiones veremos cómo Kane, pese a ser puritano (recordemos que el puritanismo fue la Iglesia reformada que más casos de brujería llevó a la hoguera), no tiene problemas en hacerse amigo de un brujo africano e, incluso, de utilizar su magia y sus objetos paganos, como él mismo los denomina. Y, aunque la selección de monstruos, demonios y fantasmas a los que se enfrenta Kane es muy variopinta, encontrando también algún que otro humano, destacan de entre sus enemigos los vampiros. En otros relatos Howard introduce toda una cosmogonía para explicar el origen de una raza milenaria cuyos restos vislumbra Kane. Todo ello, siempre rodeado de un ambiente tenebroso y oscuro.

solomon kane james purefoy
La inmersión en el papel de Kane por parte de James Purefoy es bastante buena. Solomon Kane (2009)

También hay que señalar que, debido a que los relatos datan de los años 30 del siglo pasado los africanos son denominados “negros”, y en la mayoría de los casos son caníbales peligrosos. Esto, que en la mentalidad occidental actual cae como un jarro de agua fría, estaba, por el contrario, muy asumido en la mentalidad occidental más común de la primera mitad del siglo XX, y por ello Howard no tiene reparo en reflejarlo.

Mucho más se podría decir sobre los relatos de Solomon Kane, del gran Robert E. Howard, pero creo que es más necesario plasmar una reflexión que espero hacer entender. Hace poco, charlando con un amigo sobre Conan, el gran personaje creado por Howard, me decía que esa historia del huérfano que había visto morir a sus padres y su pueblo destruido, que busca venganza, y que acaba por convertirse en un poderoso guerrero, y posteriormente rey, está muy vista. Y eso me hizo reflexionar: dejando de lado que estas historias fueron narradas en los años 30 del siglo pasado, ¿no es verdad que son historias imperecederas, y que valen por sí mismas, que no necesitan de una complejísima personalidad de los personajes o de enrevesadísimos hilos argumentales? ¿No se puede disfrutar de una literatura sencilla y fresca que entretenga y haga vivir aventuras al lector? En efecto, la historia de Conan está muy vista (también la saga de Harry Potter arranca con el íncipit de la muerte de sus padres, por ejemplo), pero eso no es por otra cosa que porque es una historia imperecedera, que sigue gustando y seguirá gustando. Y al menos de Conan se cuenta su historia, porque en el caso de Kane ni siquiera. Howard solo describe al personaje, lo que siente y lo que hace. Lo importante para él son las historias, lo que le pasa al protagonista, aunque en ocasiones vea necesario apoyar algunas de estas con cosmogonías o historias de los orígenes. Pero de Kane el lector solo conoce que es puritano, que es inglés y que su cólera y su sentido de lo que es justo son inextinguibles. Con eso a este lector le basta. No hacen falta tramas enrevesadas, ni líos de tronos, ni un enorme plantel de personajes: a quien sabe contar historias le vale con un buen personaje y un camino.

Antonio Miguel Jiménez Serrano

 

54849150

La maldición de Hill House, o cuando los peores fantasmas los llevamos dentro

El sueño de la razón produce monstruos

Brujas: ayer, hoy… Siempre

Poe y la marca de Caín

Poe, el Maestro de maestros (I)

Edgar, la poética de la narrativa

2 Comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s